2008/09/21

La inmigración, una ayuda clave para la mujer trabajadora

La proporción de parejas en las que los dos están ocupados pasa del 48% al 64%
elcorreodigital
M. J. A. COLPISA. MADRID
El rápido crecimiento de la participación de las mujeres en el mercado laboral español en los últimos años es una realidad incuestionable. La mayor pujanza se da entre las más jóvenes, pero, ¿qué ocurre cuando estas mujeres se emparejan y tienen hijos? Aunque algunas renuncian a asumir elevadas responsabilidades profesionales, una mayoría es capaz de desarrollar su carrera superando obstáculos mayores o menores. Un estudio basado en la Encuesta de Población Activa (EPA), del Instituto Nacional de Estadística, demuestra que, en general, la cualificación profesional de las españolas emparejadas ha mejorado sensiblemente entre los años 2000 y 2008 gracias a la presencia de los inmigrantes.
Defiende esta tesis Luis Garrido, profesor de la UNED, en el número que la revista 'Economistas' acaba de publicar, dedicado a analizar la economía de las familias. El autor examina la participación laboral de las parejas y, tras recordar que las mujeres solteras trabajan casi lo mismo que los varones en esa situación, explica los dos factores que están contribuyendo al cambio de esa situación. Por una parte, el incremento relativo de la presión fiscal; por otra, el desorbitado precio de la vivienda.
Hay que contar con dos sueldos para poder instalarse en un domicilio independiente. Y, además, las mujeres quieren incorporarse el mercado laboral porque para eso han estudiado. Si apenas el 7% de las mujeres nacidas justo antes de la guerra (1931-35) tenía formación para el empleo, esa proporción se disparaba al 78% entre las nacidas 45 años más tarde (1976-80).
Dificultades
Pero ese gran incremento de mujeres con preparación -evoca- se ha venido encontrando con importantes dificultades para atender las labores de crianza y mantenimiento familiar. Y a la superación de estos obstáculos ha contribuido, en un momento crucial, la llegada de inmigrantes, ya que ha cubierto y abaratado de manera determinante muchas de las tareas asociadas con la reproducción, concluye.
Esta evolución favorable de los factores que propician el trabajo de la mujer ha dado fruto en un incremento general de la ocupación, sobre todo entre las jóvenes. Entre los años 2000 y 2007, la proporción de parejas jóvenes (en las que la mujer tiene menos de 35 años) en las que ambos están ocupados ha pasado del 48% al 64%.

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